10 grandes diferencias entre un jefe y un líder

Si te dijéramos que pensases en un líder en tu sitio de trabajo, seguramente lo primero que vendría a tu mente seria el encargado, el supervisor, o cualquier figura que tenga un puesto superior.

Incluso, hasta el 50 % de los trabajadores que han renunciado a sus empleos lo han hecho por tener un mal jefe. Esto es así de relevante porque sufrir cada día con un mal jefe impacta directamente en cómo percibimos y realizamos nuestro trabajo. Si estás pasando por algo similar, llegó la hora de evaluar tu situación laboral y quizás dar un giro a tu carrera. 

De hecho, los jefes no son los únicos líderes de la oficina. No todos los jefes dominan el arte del liderazgo. Quizás el mejor líder que conoces es el compañero que está sentado en la mesa justo de al lado. Aquél compañero que siempre está dispuesto tanto a prestarte la grapadora como a ayudarte a resolver los problemas cotidianos.

Un verdadero líder tanto realiza tareas como trabaja para apoderarse y motivar a los compañeros con las que trabaja diariamente. Un líder es alguien que trabaja para mejorar las cosas en lugar de centrarse en los aspectos negativos. Los trabajadores reconocen la autoridad de un jefe, pero aprecian a un verdadero líder.

A continuación hemos clasificado las prinipales diferencias entre los lideres y los jefes para que sepas diferecniarlos y, quién sabe, para que te puedas convertir en una persona capaz de liderar a un equipo de trabajo.

Jefe vs Líder

1. Los líderes son compasivos y los jefes fríos.

Puede ser fácil equiparar la profesionalidad con un comportamiento impersonal similar al robot. Muchos jefes se quedan atrapados en sus oficinas y casi no interactúan con su personal a cargo. Están tan centrados en sus preocupaciones que se olvidan completamente de su entorno.

Por este motivo, aunque la agenda esté completa, es importante dedicar tiempo a las personas cercanas y preocuparse por ellas. Igualmente, recordar que cuando se pide a alguien que comparta como se está sintiendo, también se debe estar dispuesto a escuchar, ser condescendiente y abierto a la comunicación.

La interacción humana entre un lider y su personal a cargo puede parecer una tontería, pero no lo es. Todo lo contrario. La falta de comunicación en la oficina conlleva puede conllevar a crisis psicológicas de los empleados, mientras que la ralación positiva aporta un personal más contento y con un clima laboral más saludable.

Si la gente siente que su jefe es abierto, honesto y compasivo con ellos, se sentirán capazes de acercarse a su despacho con lo que hay en la cabeza, dando lugar a un entorno de trabajo más productivo y sin estrés.

2. Los líderes dicen «nosotros»; los jefes dicen «yo»

Es importante utilizar una mentalidad de equipo en el momento de pensar y hablar. En las reuniones, es mejor hablar de intentar cumplir los plazos en equipo, de forma global, en lugar de utilizar frases directas o acusatorias de «tú». Esto dejará claro que la persona que está al frente también es parte del equipo y que está dispuesto a trabajar duro y apoyar al resto de miembros de su equipo.

Una mentalidad «nosotros» cambiará la dinámica del equipo a una actitud mucho más integradora y colaborativa porqué hará sentir a todos que están en el mismo barco y hay que remar en una misma dirección para llegar a buen puerto.

3. Los líderes se desarrollan e invierten en personas; los jefes utilizan a la gente

Desgraciadamente, es habitual encontrar en muchos lugares de trabajo a personas que utilizan otros compañeros o compañeras para obtener lo que quieren o para escalar a mejores posiciones. Este es otro ejemplo de la mentalidad «yo primero». Una mentalidad tan tóxica tanto en entornos laborales como en relaciones personales.

En lugar de utilizar a otros o centrarse en las porpias necesidades, es mejor tener una mirada más amplia y pensar en cómo se puede ayudar a los compañeros a crecer.

Utiliza tu compasión y mentalidad de equipo para estar atentos a las necesidades de otras personar. Un gran líder va mucho más allá del terreno personal y siempre quiere ver mejorar a su gente. Así que si quieres mejorar en este aspecto, prepara un listado de maneras de invertir en los miembros del equipo para poder ayudarles a desarrollarse personal y profesionalmente. A continuación, comeienza a trabajar en ello de forma inmediata. No esperes a mañana!

4. Los líderes respetan a las personas; los jefes utilizan el miedo

Alcanzar el respeto de todos los miembros del equipo necesitará tiempo y compromiso, pero sin duda las recompensas valdrán la pena todo el esfuerzo.

Un jefe injusto puede intentar controlar la oficina a través del miedo y la exigencia basada en abuso de poder. Sus empleados acabarán aceptando el rendimiento impuesto aunque los consideren injusto. De esta manera se un sistema de trabajo basado en el miedo a perder el lugar de trabajo en vez de utilizar un sistema basado en el respeto que sin duda alguna aportará muchos más beneficios para la organización.

Si quieres evitar implantar un sistema basado en el miedo, trabaja para construir respeto entre tu equipo de trabajo. Trata a todos y cada uno de los miembros con equidad y amabilidad. Mantén siempre un tono positivo, de confianza e integrador.

5. Los líderes dan reconocimiento, pero los jefes sólo lo toman

Está buscando formas específicas de ganar respeto con sus compañeros y empleados? No hay mejor lugar para empezar que con el simple acto de reconocer el buen trabajo de los empleados cuando se debe.

Sobretodo, no tengas la tentación de tomar el reconocimiento por las cosas que no hicisteis. Ves más allá y reconoce generosamente aquellos que trabajaron en el proyecto y que hicieron bien. Puedes trabajar en este punto de la siguiente manera:

  • Comienza simplemente a fijarte qué miembro del equipo contribuye durante el próximo proyecto de trabajo.
  • Si es posible, haz notas mentales. Recuerde que estas notas no deben centrarse en los errores de los miembros del equipo, sino en las maneras de sobresalir.
  • Dependiendo de su estilo de liderazgo, haga que la gente conozca su funcionamiento, ya sea mediante reuniones individuales o en grupos. Sé honesto y generoso en tu comunicación sobre la actuación de cada persona.

6. Los líderes delegan, los jefes no

La delegación es la mejor aliada del líder y transmite confianza hacia sus empleados. No hay nada más frustrante para un empleado que sentir que cada movimiento se le está observando de manera crítica.

Anima la confianza en su oficina delegando tareas importantes y reconociendo que sus empleados son personas competentes y capaces de desarrollar las tareas encomendadas con éxito.

La delegación es una buena manera de aprovechar los beneficios positivos de un fenómeno psicológico llamado profecía autocumplida. En una profecía autocumplida, las expectativas de otra persona pueden hacer que las expectativas se cumplan.

Dicho de otro modo, si realmente cree que los miembros de su equipo pueden gestionar algún proyecto o una tarea de forma autónoma, es más probable que la delegue.

7. Los líderes trabajan mucho; los jefes dejan que los demás hagan el trabajo.

La delegación no es una excusa para evitar el trabajo duro. En lugar de pedir a los empleados que hagan el trabajo más duro, deje claro que está dispuesto a ayudar, si es necesario, con el trabajo más duro de todos cuando surja la necesidad. Sus empleados deben saber que su líder está dispuesto a trabajar como el que más.

La próxima vez que te tengas que decir a alguien que haga algo, inclúyete en la frase, por ejemplo con un «tenemos que hacerlo». De esta manera, estarás demostrando que está totalmente dispuesto a ayudarle y darle su apoyo.

8. Los líderes piensan a largo plazo; los jefes a corto plazo.

Un líder que sólo utiliza un pensamiento a corto plazo es alguien que no está preparado para el futuro. Los empleados o compañeros deben saber que pueden confiar en ti para tratar cualquier tema, ya sea esta semana, el próximo mes o incluso el próximo año.

Muestra tus habilidades de pensamiento a largo plazo en charlas y reuniones de grupo compartiendo esperanzas o inquietudes a largo plazo. Crear planes para posibles escenarios y estar preparado para emergencias.

Por ejemplo, si sabes que perderá alguien del equipo en pocos meses, prepárese para compartir un plan claro de cómo los miembros del equipo restantes podrá gestionar el cambio y la carga de trabajo hasta que se contrate alguien nuevo.

9. Los líderes son como compañeros; los jefes no son más que superiores

Asegúrate de que tu equipo sabe que eres «uno de ellos» y que estás dispuesto colaborar o trabajar codo a codo con ellos como si fueses un compañero más. No implicarse el día a día de la oficina es un error porque perderá las oportunidades de desarrollo y de conexión con sus empleados.

10. Los líderes ponen primero la gente; los fines pusieron los primeros resultados.

Los jefes sin formación de liderazgo pueden centrarse en procesos y resultados en lugar de centrarse en las personas. Es posible que se adhieran a un cuaderno de reproducción de sistemas predefinido, incluso cuando los empleados dicen ideas o inquietudes nuevas.

Ignorar las opiniones de la gente a favor de una tradición de empresa como ésta nunca es realmente beneficiosa para una organización.

Algunas organizaciones se centran en mejorar sus estructuras o sistemas como aumentar su patrimonio en lugar de centrarse en los empleados. La gente aporta un valor real a una organización y centrarse en el desarrollo de las personas es un ingrediente clave para tener éxito en el liderazgo.

Aprender a ser líder es una aventura continua.

Esta lista de diferencias deja claro que, a diferencia entre un jefe ordinario y un líder que es capaz de ser compasivo, inclusivo, generoso y trabajador por el bien del equipo. Un líder cualificado es capaz de establecer una atmósfera de respeto y colaboración.

Tanto si eres nuevo en su entorno laboral como si es un administrador experimentado, estos rasgos de liderazgo le ayudarán a iniciarse para que puedas sobresalir como líder e impactar positivamente a las personas que te rodean.

Para obtener más inspiración y orientación, incluso puede empezar a observar algunos de los principales expertos en liderazgo del mundo. Con una actitud aventurera y positiva, cualquiera puede aprender un buen líder.

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